En el articulo “ EL LATON Y LAS VAINAS” abordábamos las particularidades del recocido del latón de nuestras Vainas a nivel de Grano y estructura, conocemos que aplicando calor y situando a una determinada temperatura durante un tiempo, podemos mejorar la precisión de nuestra munición y obtener una duración mayor de nuestras vainas.

La parte de las vainas a recocer son el hombro y todo el cuello. A todos nos viene a la cabeza ese bonito efecto arco iris que se aprecia en las vainas LAPUA, pues ese mismo efecto podemos conseguir en nuestras vainas, con las consiguientes ventajas para nuestra munición. Cuello y Hombro deben recocerse, aunque en realidad el hombro en esta acción solo ha sufrido el proceso denominado de restauración por el cual la movilidad de los átomos a provocado la disminución de defectos puntuales en el interior de los granos y la eliminación de las tensiones producidas por el trabajo mecánico, el cuello sea Recocido en su totalidad.

Debido básicamente a la distribución del calor desde el cuello al hombro durante el proceso. La rápida cesión de calor entre partes de la vaina nos obliga a vigilar para no someter nunca temperaturas superiores a los 250Cº a la base de la vaina puesto que perdería la dureza ecesaria para contener la deflagración. De recocer esta parte de la vaina, podemos provocar con la consiguiente pérdida de gases por la rotura de esta con los peligros que ello conlleva, importante no recocer más abajo del hombro.

En este punto al aplicar calor hasta imprimir al cuello 350ºC durante media hora este alcanzaría un recocido uniforme por toda la zona en cuestión, el problema es mantener el Cuerpo y base de la vaina lejos de los 270ºC, lo cual puede ser perjudicial. De este método que se podría decir que es perfecto, pero resulta muy costoso técnicamente, pues mantener 30 minutos unas vainas a más de 350ºC sin que el resto pase de 250ºC tiene bastante dificultad. Motivo por el cual todos los sistemas para recarga se basan en precisamente lo contrario a este, es decir antes decíamos poca temperatura y mucho tiempo y ahora todo a la inversa, mucha temperatura aplicada solo unos segundos. Si mantenemos 6..8 segundos a 425ºC los primeros 3 milímetros del cuello o en su defecto todo él, estaremos recociendo, liberando las tensiones y regenerando el material de esa parte de la vaina.

Con ligeras variaciones tanto de tiempo como de temperatura estos son los parámetros básicos para esta labor. Debemos tener en cuenta que superar estos parámetros significativamente tanto en tiempo como en temperatura pueden provocar la descarburación del latón, es decir la ruina de nuestra vainas, puesto que la dureza mínima no estará garantizada con serio riesgo de roturas de la vaina. Lo cierto es que se aprende antes a Descarburar el Latón que ha Recocerlo, cierto es que estropearemos muchas vainas, entes de que seamos efectivos al 100%. De cualquier forma espero que estas líneas allanen el camino a los que se animen a realizar este proceso y dicho se ha de paso que no estropeen tantas como un servidor.

Existen en el mercado del mundo de la recarga e industrial productos que nos ayudaran a aplicar la temperatura justa, son productos químicos con los que se impregna un pequeña marca de esta laca o pintura en la vaina, y cuando el material ha alcanzado la temperatura idónea la marca cambia de color, avisándonos de esta manera que podemos dejar de aplicar calor, es una forma interesante, para no dejar ninguna vaina sin que alcance su temperatura adecuada y también una forma de no pasarnos de temperatura, estos productos se venden en el mercado americano con diferentes rangos de temperatura.

Existe la opción de la luz Apagada que consiste en realizar el calentamiento de las vainas con la luz apagada y cuando el color de la vaina comience por un naranja poco brillante es señal que hemos alcanzado los 400-430Cº, la dificultad reside en dejar de aplicar para no sobrepasar la temperatura máxima y que todas las vainas sean recocidas a la misma temperatura.

Para comenzar a recocer nuestras vainas y antes de gastarnos el dinero en costosas maquinas, antes debemos evaluar nuestras necesidades reales, es decir, hacerlo por alcanzar grupos mas cerrados seguramente nos conducirá a la decepción, puesto que existen otros factores en la recarga que nos ayudaran más que el hecho de recocer las vainas, si deseamos aumentar la vida útil de nuestro latón en ese punto pronto alcanzaremos un alto grado de satisfacción, antes de gastar un euro sería conveniente realizar de forma manual el recocido de varios lotes de munición, alguna solo a titulo de práctica para alcanzar destreza con la temperatura y otros lotes para trabajarla con el fin de realizar las pruebas de agrupación, pues antes de gastarnos dinero podremos de esta forma valorar los resultados, a demás de tener una idea más clara de cómo recocer y de paso poder valorar comodidad, rapidez y seguridad.

La forma más sencilla es utilizando un bandeja metálica, puede servirnos la de Horno de cocina, y un soplete, este sería conveniente que fuese del tipo de Gas combinado, la típica botella amarilla de Castolin pues alcanza un Dardo de llama más manejable y con un temperatura más alta que los típicos de Camping –Gas de propano con boquilla más ancha, estos últimos también pueden servir como comienzo. Colocamos las vainas de pie en línea en la bandeja, estas estarán tal y como salen del arma solo las limpiaremos con el fin de que el calor no deje marcas con la suciedad, después llenaremos de agua la bandeja cubriendo el culote de la vaina y 2 centímetros mas, con el fin de disipar el calor y que no se produzca el revenido del culote.

Después aplicaremos calor con el soplete regulando la llama en un dardo corto y azulado, aplicando este sobre el cuello describiendo movimientos con el fin de repartir el calor uniformemente, con la práctica se adquiere la destreza suficiente para retirar el calor antes que empiece el metal lucir un anaranjado suave por este motivo , hacer el trabajo con poca luz nos permite apreciar este extremo, dependiendo si aportamos mucho calor o poco, el tiempo que necesitaremos es de entre 4 a 8 Segundos.

Con poco tiempo y mucho calor es conveniente después del cambio de color tumbar la vaina sobre el agua con el fin de detener la inercia térmica del material pues de no hacerlo se puede producir descarburación. La relación adecuada tiempo /calor dependerá de la potencia calorífica del Soplete usado, siendo lo más común que el cambio de color sea entre 6 y 8 segundos de aplicación.

El otro método económico es utilizando un base de Aluminio de 30m/m de grosor y de igual medida de alto con un orificio para colocar la vaina, con el fin de que la base de aluminio disipe el calor por contacto, impidiendo que el culote y el cuerpo de la vaina alcancen temperatura que pueda debilitar su constitución, esta base conectada a un pequeño taladro de bricolaje producirá un giro suficiente para que la aplicación del calor sea uniforme, con unos tiempos similares al procedimiento descrito anteriormente.

Después de recocer las vainas debemos desenpistonar y formar el cuello como lo realizamos normalmente, estas vainas una vez disparadas estará con un ajuste óptimo.

Recordar que dependiendo de calibres, con cargas Baja/medias no será necesario volver a realizar este proceso hasta pasados 4-6 cargas, hacerlo en función del esfuerzo mecánico y en función a nuestro calibre/Peso/carga es lo adecuado, Calibres Mágnum, Súper Mágnum y tiradores que someten a sus las vainas a presiones limite pueden necesitar realizar este proceso cada nueva carga, si lo que se pretenden es sacar el máximo partido el latón.

Los Primeros efectos que se aprecian después de disparar vainas que están completamente formadas con este proceso son; la menor resistencia al engarce del proyectil, el proyectil no muestra arañazos ni marcas al colocarlo, así como la ausencia de marcas de gases debajo de la zona recalibrada en el cuello.

ALGUNOS VIDEOS SOBRE EL TEMA:

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